Chile está viviendo un acelerado proceso de envejecimiento. Según el Censo 2024 del INE, las
personas de 65 años o más representan el 14% de la población. Este escenario hace cada vez más
relevante promover hábitos que favorezcan un envejecimiento saludable, la autonomía y la calidad de
vida.
La fuerza como herramienta para vivir mejor
La evidencia científica respalda que el entrenamiento de fuerza ayuda a mantener la masa muscular,
mejorar el equilibrio, la postura y la movilidad, además de reducir el riesgo de caídas y facilitar las
actividades cotidianas. En Sportlife, los equipos profesionales acompañan a las personas mayores con
entrenamientos adaptados a sus necesidades.
Martín Granifo, profesor de Staff de la sede Los Trapenses, trabaja desde hace seis años con alumnos
mayores de 60 años. Según su experiencia, uno de los principales cambios no siempre está en el
rendimiento físico, sino en la independencia que recuperan: “Lo más gratificante es ver cómo recuperan su autonomía y su confianza”.
¿Qué beneficios se pueden lograr?
Entre los avances más frecuentes destacan el aumento de la fuerza muscular, una mejor postura,
mayor estabilidad, disminución de dolores articulares y un incremento de la autoestima y la
autoconfianza. Todo esto impacta directamente en la independencia funcional: levantarse de una silla,
subir escaleras, caminar con mayor seguridad o mantener el equilibrio.
El trabajo debe priorizar movimientos funcionales, especialmente el fortalecimiento de piernas y
musculatura estabilizadora. Ejercicios como sentadillas o sus adaptaciones ayudan a conservar
funciones esenciales como sentarse y levantarse. También son fundamentales el equilibrio, la
propiocepción, la movilidad articular y la flexibilidad.
Nunca es tarde para empezar
Una experiencia que destaca Granifo es la de una alumna de 76 años que, tras una cirugía por cáncer
de ovario, presentaba pérdida de fuerza abdominal, dolores lumbares y problemas posturales. Con un
trabajo progresivo y constante, recuperó funcionalidad y eliminó el dolor. Hoy realiza sentadillas, peso
muerto y estocadas sin inconvenientes.
Para el profesor, este caso demuestra que el cuerpo mantiene una gran capacidad de adaptación
incluso en edades avanzadas: “Nunca es tarde para empezar. El objetivo no es competir, sino mejorar
la salud y la funcionalidad”.
En Sportlife entendemos que entrenar después de los 60 no significa perseguir un rendimiento
deportivo, sino fortalecer la capacidad de seguir disfrutando la vida con autonomía, seguridad y
confianza. La fuerza es, más que un objetivo físico, una herramienta para vivir mejor en todas las etapas
de la vida.


