La edad no desgasta las articulaciones: la inactividad sí

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Santiago de Chile – Durante años, el ejercicio estuvo asociado principalmente a objetivos
estéticos o deportivos. Sin embargo, después de los 40 años, surge una nueva
motivación: mantenerse activo, independiente y con buena calidad de vida a largo plazo.
En este escenario, las articulaciones cobran un rol fundamental. Dolor de rodillas, rigidez
al levantarse, molestias de espalda o lesiones que tardan más en recuperarse son
señales frecuentes en personas que comienzan a experimentar cambios naturales
asociados al paso del tiempo.
Josué Prieto, kinesiólogo deportivo de Sportlife, explica que uno de los cambios más
notorios después de los 40 años es la disminución de la movilidad y de la capacidad de
recuperación física.


“Lo que más se observa es una mayor rigidez articular, menor movilidad y una
recuperación más lenta después del ejercicio o actividades intensas. También puede
haber una disminución de fuerza muscular”, señala.
El mito del desgaste articular.


Existe la creencia de que hacer ejercicio termina dañando las articulaciones, pero la
evidencia demuestra lo contrario.
“El ejercicio bien planificado ayuda a mantener articulaciones saludables. Lo que genera
desgaste es entrenar con mala técnica, exceso de carga, no respetar los tiempos de
recuperación o ignorar molestias preexistentes”, explica el especialista.
A medida que pasan los años, tejidos como tendones, ligamentos y cartílagos requieren
más tiempo para recuperarse. Por eso, intentar entrenar igual que a los 20 suele ser uno
de los errores más frecuentes.


La importancia de la masa muscular:
Cuando se habla de salud articular, muchas personas piensan solo en huesos o
cartílagos, pero el sistema muscular cumple un rol clave.
“La masa muscular es una inversión para el futuro. Mientras más logremos conservar,
mejor será nuestra calidad de vida e independencia durante la vejez”, afirma Prieto.
El entrenamiento de fuerza no solo fortalece músculos, también ayuda a mantener la
densidad ósea, aspecto fundamental para prevenir fragilidad y osteoporosis en etapas
posteriores de la vida. Hoy es reconocido como una de las herramientas más efectivas
para envejecer de forma saludable.

No se trata de entrenar más, sino mejor
La recomendación de los especialistas es avanzar progresivamente, incorporar ejercicios
de movilidad, fortalecer el CORE, trabajar fuerza en los principales grupos musculares e
incluir actividad cardiovascular de bajo impacto, como caminatas, bicicleta o natación.
Contar con orientación profesional permite ajustar cargas, corregir movimientos y evitar
errores frecuentes como aumentar intensidades demasiado rápido, omitir calentamiento o
ignorar señales del cuerpo.


El kinesiólogo entrega una recomendación clara:
“Piensa a largo plazo. Ve el ejercicio más por salud que por apariencia y construye un
hábito que te permita llegar a los 60 años con buena salud muscular y ósea”.
Hoy, con una expectativa de vida cada vez mayor, llegar a la madurez con autonomía,
movilidad y energía depende en gran parte de las decisiones que tomamos ahora. Porque
las articulaciones no envejecen por moverse: envejecen mucho más rápido cuando
dejamos de hacerlo.