En el día de la/el Nutricionista lo celebramos con contenido para la comunidad: “El estancamiento en la pérdida de grasa: por qué ocurre y cómo enfrentarlo”

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Uno de los momentos más frustrantes en un proceso de cambio físico es sentir que, pese a los esfuerzos de apretar la dieta, cortar calorías y entrenar con disciplina, el cuerpo deja de responder. La alimentación está “ordenada”, el entrenamiento continúa, pero la pérdida de grasa parece detenerse. Y aunque muchas personas lo viven como un fracaso, en realidad es una respuesta fisiológica completamente esperable.

El cuerpo humano está diseñado para adaptarse. Cuando comenzamos un plan de alimentación y entrenamiento, existe un déficit energético claro y el organismo responde utilizando las reservas de grasa. Sin embargo, con el paso de las semanas, el metabolismo se vuelve más eficiente. Gastamos menos energía haciendo las mismas actividades, disminuye el gasto calórico espontáneo ( nos movemos menos , incluso sin notarlo) y aparecen cambios hormonales que buscan proteger al organismo frente a una pérdida excesiva de energía.

A esto se suma algo muy frecuente: mientras más restrictiva ha sido la estrategia, más probable es llegar a un punto de estancamiento. Dietas demasiado bajas en calorías, exceso de cardio, mal descanso y altos niveles de estrés elevan el cortisol y esta hormona eleva la insulina y baja la leptina , en simple , aumenta tus ganas de comer carbohidratos y disminuyen tu saciedad, por lo cual dificultan aún más la adherencia y la respuesta metabólica.

Muchas veces las personas creen que necesitan “comer menos todavía”, cuando en realidad el cuerpo está pidiendo lo contrario: recuperar equilibrio, masa muscular, descanso y consistencia.

También es importante entender que no todo progreso se refleja inmediatamente en la balanza. Hay cambios en composición corporal, inflamación, retención de líquidos y adaptación muscular que pueden hacer parecer que “nada está funcionando”, aunque sí existan avances reales.

Desde la nutrición basada en ciencia, el objetivo no debería ser solamente bajar peso rápido, sino construir hábitos sostenibles que permitan mantener resultados en el tiempo. Por eso, frente a un estancamiento, es fundamental reevaluar:

* calidad del sueño,

* niveles de estrés,

* adherencia real al plan,

* composición de la dieta ( a veces subir las calorías si es una opción )

* entrenamiento de fuerza,

* y expectativas del proceso ( acompañamiento profesional)

La pérdida de grasa no es lineal. Hay semanas de avance y semanas de adaptación. Lo importante es entender que el cuerpo no está “fallando”: está intentando sobrevivir y adaptarse, lo cual indica que tu cuerpo funciona .

Y muchas veces, el verdadero cambio ocurre cuando dejamos de castigar al cuerpo y empezamos a trabajar con él, no contra él.

Natalia de La Horra – Nutricionista Asesora de Sportlife